Este pasado mes de mayo asistimos al cierre de puertas de una de las mayores fábricas de estadísticas de egolatría y popularidad que había sueltas por la red. Sí, nos dedicamos al marketing, pero quizás, desde nuestra óptica y experiencia, Klout nunca fue una herramienta válida para su uso serio en el mundo del marketing digital.

Quizás si el camino escogido fuera el del branding desaforado, buscando números antes que relevancia, buscando cuantificación sobre la calidad de lo publicado, sobre los útil del contenido y de las relaciones fundamentadas en el mundo digital, pues entonces, en esos supuestos, sí, Klout era tu herramienta por referencia. Pero solo en ese caso.

Klout medía la interacción, las cantidades, las relaciones, y en algunos casos, incluso era un medidor de la pertinencia para ciertos puestos. Era casi el sistema de medición del proto-influencer, una forma de hacerse valer, una referencia que tiraba de los números y la imparcialidad de un algoritmo algo trasnochado. Quizás uno de los momentos en que más cerca hemos estado (y volveremos a estar, siguen habiendo herramientas de medición parecidas) de ver convertido en realidad el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror. De ahí el miedito.

black mirror

De klout en klout y tiro porque me toca.

¿Qué aportaba al Marketing?

Os lo aclaro rápidamente: nada. Nada útil al menos. Bueno sí, que podías poner en tu avatar de Twitter tu número de Klout para señalizar lo chachi by numbers que eres. Y es que Klout tenía enormes fallos. No es que estemos haciendo leña del árbol caído, es que el árbol nunca fue un ejemplar útil para su biosfera dado que su sistema algorítmico, incluso tras su revisión y apertura a más redes sociales en 2012, daba lecturas cuando menos atufaradas a algo parecido a la aleatoriedad y falta de consideración de más detalles relevantes que la interacción desaforada y la cantidad de followers.

¿Puede alguien ser un buen influenciador con pocos seguidores? Sí. Siempre que esté en la plataforma correcta. Hacerlo directamente solo basándonos en los números es una forma de menospreciar el contenido. Una estupidez, como suele pasar muchas veces en Twitter o la viralización de una paparrucha (o fake new, que es más moderno en inglés), puede tener una gran cantidad de interacciones con el público y podrían haber catapultado tus números en un momento dado.

El que suscribe, sin ir más lejos, subía por pura curiosidad, sus números en Klout después de cada programa de Masterchef. Y digamos que no era el contenido más útil del mundo.

risa malévola

Mwahahahaha… esto… marketing y cosas serias.

Factor relevancia

Si realmente queremos ser tenidos en cuenta, lo principal siempre será la relevancia. Ese es el quid de un buen influenciador. Antes del término influencer la consultora Burston-Masteller en 2005 ya acuñó el término tecnoinfluenciador e-influencer, e Internet todavía estaba en pañales. Por haber no había ni redes sociales. Era el mundo de los blogs y de los foros, donde algunas autoridades se hacían con las masas y las masas ya seguían esas opiniones. Y mucho antes de eso te dirigías al boticarios, al de la tienda de ultramarinos, al mecánico o al que tocara en busca de una opinión autorizada. Pero no porque fueran muy populares, sino porque para ti eran relevantes, porque eran opiniones autorizadas.

Hoy por hoy esa relevancia a través de Internet debe trabajarse bastante, tienes que aportar valor añadido a temas que normalmente ya habrán sido tratados. E incluso a los contenidos nuevos. Porque sin valor añadido no hay relevancia y por más popularidad, seguidores, followers, likes y campanitas que tengas, si no eres relevante, no eres más que el potho de la oficina.

De ahí que crear enumeraciones algorítmicas no sea lo único de valor. Los comentarios que aportan son los que realmente te den followback de tu relevancia y te haga llegar más y mejor a más parte de la audiencia.

Por lo tanto, señoría, concluimos en que si bien Klout podía tener en su momento cierta base estadística que remotamente, y combinada con más cosas, podía ser útil, nunca fue un factor determinante de verdad a la hora de medir la relevancia REAL de un influenciador.

No busques al influenciador con más seguidores. Sigue al contenido.

loki leyendo contenido

Tú leyendo contenidos mientras en Twitter y Youtube se despellejan por opiniones.